lunes, 5 de abril de 2010

MI ANÉCDOTA

Y. A . F. L

Yo estaba ahí, muriéndome del dolor, viendo como otras personas en especial niños entraban con el mismo o mayor sufrimiento que el mío, era ahí donde recordaba los momentos antes del mí gran accidente, los cuales habían sido muy alegres, era un conjunto de risas y gritos, jamás iba a imaginar que por medio de inquietos juegos sufriría tanto.

Cuando tenía 10 años, estaba en la finca de mis abuelos, recuerdo claramente que mis primos estaban también allí, me encanta jugar con ellos, todo era casi perfecto, jugábamos lucha libre, si, es cierto que es un juego más para hombres que para mujeres, pero cuando se es la única prima de 8 primos, pues toca jugar los que ellos dicen, ni modo que ellos jugaran a las muñecas conmigo, era todo muy lindo, muy chévere, jugábamos y reíamos sin parar, ni importar los golpes que nos pegáramos, de solo acordarme me dan ganas de volver atrás y jugar con ellos, pero bueno, en fin, mis padres no estaban de acuerdo con esta clase de juegos, para ellos era algo muy brusco y decían que algo malo podría suceder, que mejor jugáramos domino, lotería u otro juego en donde no nos lastimáramos, pero como era mas grande las ganas de jugar lucha y demostrar si yo les podía ganar a mis primos, decidimos ir a jugar lejos de los adultos, al lugar donde seguimos nuestro juego era aun más peligroso para nosotros, ya que era como coloquialmente llamamos “el cuarto de sal alejo” habían camarotes dañados, herramientas, en fin no era un lugar apto para juagar; mis primos y yo saltábamos sobre un colchón viejo, reíamos, hasta que jugando con uno de mis primos, salté muy brusco y alto, “supuestamente” sobre el colchón, pero para mi desgracia, no tuve cuidado y caí sobre la baranda de uno de los camarotes, fue un golpe indescriptible, en el instante tan solo recordaba las palabras de advertencia de mis padres, no grite, pero comencé a llorar de una manera inconsolable, no me podía mover del dolor, mis primos asustados corriendo a llamar a mis padres, cuando mis padres llegaron donde yo estaba, me decían que no me moviera hasta que llegara los paramédicos, ya que podría ser peligroso. El trayecto desde la finca hasta el hospital, para mí fue algo eterno, era tan grande mi dolor que no paraba de llorar y los paramédicos ya estaban algo asustados. Cuando llegamos al hospital nos toco esperar mucho, porque ese era el único hospital y había bastantes personas en urgencias, cuando por fin me atendieron y dolorosamente me examinaron el doctor nos dijo, que me había dislocado el hombro, pensé en ese momento que me iban a colocar uno de esos feos y fastidiosos yesos, pero para mí fortuna, no fue así, tan solo me inmovilizaron el hombro y debía guardar reposo durante tres semanas, las cuales fueron demasiado dolorosas, aburridas y solas, ya que todos mis primos juagaban, paseaban y yo en el cuarto de mi casa, quieta y con mucho dolor. Después de ese accidente y de esas semanas fatales comprendí que debia hacer caso a los consejos de mis padres en cuanto a los peligros que se pueden presentar a mi alrededor, para así luego no tener que lamentar y pasar un mal rato.

LA TOMA DEL PATIO CUBIERTO

Por: M.A.C.S

Todo comenzó en el grado 11 cuando por fin ese aquel día tan esperado, tan anhelado se hizo realidad; el grado, por fin Salí del colegio, solo pensaba ahora si comenzaría una nueva etapa en mi vida, esa etapa de entrar a la universidad, sentía mucha nostalgia por dejar a mis amigas ya que eran aquellas personas a las cuales últimamente les había cogido tanto cariño, eran las personas que me habían cambiado, me habían escuchado las que estaban ahí en cada momento, las que me acompañaron en mis peores momentos y en mis cumpleaños ,las que me habían enseñado a ver la vida con otros ojos , ellas me enseñaron la igualdad de las personas, a relacionarme con todo tipo de gente a valorar a cada quien por lo que es, a algunas veces desordenarme un poco a luchar por unos ideales en fin las personas que conformaron el grado 11 de el colegio eran únicas, todas tenían algo en común pero también muchas diferencias ellas sabían vivir la vida y me la enseñaron a vivir a mí.
La conclusión de la etapa del colegio fueron dos días inolvidables: la dichosa toma del patio cubierto y la graduación.
Todas bromeábamos con la toma del patio cubierto –“un botín si un botín nosotras el grado 11-2 nos tomaremos el patio cubierto “decía una amiga llamada María con un motín pero pues solo era un juego algo que supuestamente no pasaría pero no lo imaginábamos muy diferente a como paso, recuerdo que era viernes a la una faltaba media hora para que las clases terminaran ,estábamos en clase de filosofía ,cansadas y aburridas de tanta teoría decidimos que no veríamos mas clases e iríamos al patio cubierto a “tomárnoslo” todas salimos del salón, bajamos las escaleras y la profesora solo nos seguía y nos miraba con cara de confusión me imagino que pensaba que era lo que pasaba que por que solo hacíamos lo que se nos pegaba de tal forma que ella no podía evitarlo. Nosotras seguimos nuestro camino hacia aquel lugar al llegar allí ya que estaba vacío y sin nada que hacer solo se nos ocurrió hacernos nuestra propia despedida, y decíamos: “bueno ya estamos aquí y ahora ¿Qué hacemos?” así pues que empezamos a cantar aquellas canciones con las que nos identificábamos, “lalalala lalalala por eso tu eres garulla retrechera abeja vergaja fulera guaricha garosa morronga farisea gorzobia baracunata cucharami baracunata baracunatana”, “Voy a hacerte una casa en el aire solamente pa'que vivas tú, después le pongo un letrero muy grande de nubes blancas que diga Ada Luz” “Recuerdo que Jaime Molina
Cuando estaba borracho ponía esta condición Que, si yo moría primero me hacía un retrato o, si el se moría primero le sacaba un son” “Por que siempre estarán en mi Esos buenos momentos que pasamos sin saber Que un amigo es una luz brillando en la oscuridad Siempre serás mi amigo no importa nada mas” y muchas más canciones conformaban nuestra lista las cuales entonamos en un circulo .el cual se cerraba con nuestros abrazos. Volviendo a la profesora ella se sentó en un lugar a mirarnos solo nos dejo hacer nuestra despedida ,muchas llorábamos jum yo creo que todas unas más que las otras claro pero yo no dejaba de sentir ese vacío en mi corazón que desde ya había empezado sin que todavía se hubieran alejado de mi vida aquellas personas que veía a diario pero ese momento fue unos de los más felices de mi vida, ahora solo puedo decir que las extraño demasiado que ya no es como antes que solo las veo de vez en cuando ,o hablo con ellas cuando me llaman o las llamo pero los recuerdos siempre quedaran en el corazón y que todo lo que viví no se borrara de m i mente porque simplemente fueron momentos que me acercaron a lo que las personas llamamos felicidad .

PASEO AL LÍBANO

O.C.G.
Ese parecía un día normal como tantos otros en mi vida. Como siempre, la aburrida rutina; me levantaba, me bañaba y me alistaba para ir al colegio.

Pero esta vez, iba a pasar algo especial. Salí camino a mi colegio preparado para enfrentar aquellas tediosas horas entre los números, la filosofía, las planchas de artística… pasaban los minutos lentamente hasta que sonó aquel timbre salvador que indicaba un corto descanso entre clase y clase.

Y en ese espacio de juegos y comidas precipitadas, me reuní con mi grupo de amigos y entre charla y charla, surgió la idea de ir a la finca de mi compañero Chagüendo que vivía en el Líbano, una pequeña vereda de Florida.

Después de los permisos de rigor, organizamos todo el plan, nos reunimos con nuestros otros amigos Juan Carlos y López y ellos preguntaron: “parce, cual es el plan, para donde pegamos”, Chagüendo y yo respondimos: “nos vamos para la finca a pasar el día, traigan comida y la cámara, nos reunirnos en la casa de López, que el papá de chagüen nos recoge a las 2:00”; una vez acabó el horario de clases, nos reunimos en la parte ya acordada, nos montamos en el jeep del papá de nuestro amigo Chagüendo: “buenos días señor, dijimos todos” y partimos hacia la finca. Desde ese momento comenzaron los retos; al llegar empezando por la experiencia de montar un caballo brioso y desconocido. Hasta ahí todo transcurría normalmente hasta que mi amigo nos dijo que ni siquiera imaginábamos a dónde íbamos a ir. Galopamos hasta cruzar un río, subimos una montaña y bajamos por un lodazal.

La adrenalina estaba al límite y lo peor fue que montamos los caballos a pelo y no nos podíamos ni sentar al llegar otra vez a la casa. Almorzamos normalmente, salimos de nuevo y nos dirigimos a la cancha de fútbol “parce, eso es muy lejos, dijimos todos al anfitrión”. Al fin llegamos a la cancha, la sorpresa fue que los otros jugadores parecían búfalos; nos intimidamos un poco pero no íbamos a perder esa caminada; lo que pasa es que en el Líbano donde queda situada la finca, los habitantes son indios y juegan con botas pantaneras; “se podrán imaginar”, el partido transcurrió como siempre, goles, golpes y una que otra discusión.

Podría ser algo muy normal si no tuviéramos morados y magulladuras por todo el cuerpo; el caballo y el fútbol me habían dejado como de recoger con cuchara. Quise descansar y dormir a pierna suelta, propósito imposible de cumplir, teniendo en cuenta los colchones de paja, más duros que el piso y tan crujientes que con sólo respirar parecían una orquesta de grillos. Sin contar, que estaban llenos de polvo y no se podía respirar. A pesar de todo, dormimos como nunca.

Al otro día, la merecida recompensa: un suculento desayuno de finca, abundante y generoso que nos sedujo de tal forma, que decidimos quedarnos un día más a pesar de los traseros golpeados, las narices tapadas y las carnes magulladas. En la tarde retomamos el paseo en los caballos que empezaron a reconocernos y respondieron a nuestras órdenes obedientemente, apostamos carreras y literalmente vaciamos los árboles frutales de los alrededores.

En la noche, partimos para nuestras casas con la nostalgia de los buenos momentos vividos y con la esperanza de poder repetir la experiencia.

LA DESPEDIDA

E.M.B.M

Era una mañana normal, como todas las mañanas; sentía todavía el cansancio de la noche anterior y aún recordaba lo bien que la habíamos pasado.Me levanté pensando en qué iba a ser de mí día, sin tener mucho que hacer y al ser un día tranquilo no medité mucho al respecto, sólo lo dejé pasar como casi siempre, en medio de la rutina.
En las horas de la tarde y como habíamos acordado me reuní con unos amigos para hacer un trabajo; como era de esperarse la tarde pasó rápidamente.
Entre trabajo y risas, muchas risas, llegó la noche y con ella la idea de ir al cine; terminamos lo pendiente y salimos hacia el centro comercial.
En el carro conversamos de nuestras vidas y familias, cada uno comentaba alguna anécdota sin dejar nunca las bromas a un lado.

Nunca pensé que un fin de semana tan divertido y productivo iba a terminar de una manera tan trágica.

Llegamos al cine pero contando con tan mala suerte pues no habían boletas para la película que queríamos ver; después de pensar un rato decidimos que por ese día había sido suficiente y cada quien se fue para su respectiva casa.
Ya me dirigía a la mía, manejando sin prestar mucha atención a mi alrededor sumergida en la música que sonaba y particularmente en una canción, señal de algo que se aproximaba pero que no entendí sino hasta horas después.
Llegué a mi casa pensando en sentarme frente al computador y así dejar pasar el tiempo antes de acostarme, pero no lo hice, cambié mi rutina y me senté a ver televisión, era una noche “especial” pues estaban transmitiendo los Oscar.
Cerca de las once de la noche el sueño no me dejaba razonar así que decidí irme a dormir. Me estaba cambiando cuando sonó el teléfono.
Era confuso lo que le escuchaba decir a mi mamá, -“¿pero dónde están?, ¿y qué fue lo que pasó?” dijo dos veces antes de colgar, se dirigió a mi papá diciendo –“Ma. Elena está en Imbanaco sin signos vitales”. Escuché desde mi habitación, incrédula y antes de siquiera pensar en qué pasaba ya estaba de nuevo en la sala lista para salir.
Salimos de la casa coincidiendo en algo, la información que había llegado por el teléfono no podía ser más que una simple confusión o una exageración por culpa de los nervios.

Llegamos a la sala de urgencias; afuera estaba mi primo sosteniendo en una mano el casco de la moto y en la otra el celular, en su cara solo había confusión y no era claro lo que decía, solo sabía que mi tía estaba muy mal y que los médicos supuestamente estaban haciendo todo lo posible por reanimarla.
Estuvimos de pie unos cuantos minutos sin pronunciar palabra cuando vimos salir a unas de mis tías; con solo verle la cara fue suficiente para saber qué noticia traía.
La primera reacción de mi madre fue abrazarla y preguntarle qué pasaba, le decía que todo esto solo era una pesadilla.
Stella llorando solo decía en voz muy baja y quebrantada por el dolor “Ma. Elena se murió”.

En ese instante y al escucharla, creí me iba a desmayar y tuve que sentarme; se me pasaron muchas cosas por la cabeza pero el pensamiento que más resonaba en mi era, -“esto no es cierto, no puede estar pasando”. Veía a mi mamá llorar sin consuelo y como mi papá la sostenía. A mi no me salían las lagrimas, solo sentía un hueco en el pecho y un peso inmenso sobre mí.

Me desconecté de lo que estaba pasando.
-“No, ya está mejor, estamos en la casa” dijo mi mamá por teléfono, cuando colgó le pregunté con quien hablaba, me contestó, -“con tu tía Ma. Elena, dijo que ya viene”.
Un rato después llegó con un pastel en sus manos, me lo pasó, me saludó y conversamos un rato, me preguntaba constantemente como me sentía, yo le decía que bien y así estuvo conmigo un rato largo mientras conversaba con mi mamá, yo estaba muy enferma así que me quedé dormida.
Este recuerdo se cortó por una voz que me llamaba, cuando la escuché cerca volví a la realidad y lastimosamente me di cuenta que sí estaba pasando lo que yo no quería afrontar.
Me fui con mi mamá a recoger a mi abuela y mientras manejaba pensaba con incredulidad lo que estaba sucediendo.
Cuando regresamos a la clínica estaban ahí casi todos mis familiares cercanos, esperando noticias más ciertas de lo acontecido.
Yo seguía en shock, aún no reaccionaba del todo, pero mientras me acercaba al otro lado del hospital donde decían tenerla, el hueco en mi pecho se hacía más grande y se me hacía más difícil caminar.
Entramos a la torre B de la clínica, mi mamá no quiso pasar de la sala de espera, yo bajé con mi papá y mi hermano, no sabíamos a dónde íbamos exactamente así que llegamos por indicaciones.
Era un cuarto pequeño en el sótano de la clínica, en la entrada decía “sala de paz”, adentro habían varias personas que la verdad no recuerdo exactamente quienes eran.
No alcancé a entrar del todo, sólo llegué al marco de la puerta, el ambiente era pesado y la tristeza se sentía desde afuera.
Me asomé y ahí estaba, tendida en una camilla sólo cubierta por una sabana. La miré desde lejos por unos segundos; segundos que fueron suficientes para que mi incredulidad cesara y sintiera mi corazón desgarrarse. No pude contenerme y las lágrimas salieron sin control.
Tuve que salir inmediatamente y subí de nuevo, me senté al lado de mi mamá.
No podía parar de llorar, sólo pensaba lo injusta que es la vida, lo joven que estaba mi tía para morir, lo mucho que no le dije, lo poco que le dije que la quería, los muchos momentos que viví junto a ella, los momentos que sé ya no podré compartir con ella, pensaba con rabia el por qué Dios se la llevaba y por qué no tuve chance de decirle “Adiós”.

Ha pasado ya una semana y sigo creyendo que todo fue un mal sueño; el dolor sigue siendo igual o mayor al que sentí cuando la vi “dormida” en su ataúd porque sé que ya no va a estar conmigo físicamente.

TORONTO EN TU COMPAÑIA

G. S. A. G.

No sola y ni desprotegida acompañada y demasiado protegida me sentía, estaba contigo y que más podía pedir si estaba con lo mejor que he podido vivir y sentir en mi vida, aun mi corazón puede palpitar por ti y mis recuerdos tendrán tu nombre por muchos años más, al igual que jamás se me podrá olvidar en mi vida lo que sentí ante ese gigante que era Toronto, ese monstruo que mis ojos podían apreciar esa ciudad inmensa y descomunal, esa la que dicen que es seis veces Bogotá, que incluso los que nacen allá en algún momento de la vida se pierden, esa ciudad de las avenidas que tienen 8 carriles donde podes ver millones de carros ir y venir donde todos pitan y grita, esa ciudad de grandes fiestas con una vida nocturna loca donde nunca se duerme, en fin mis ojos veían todo eso pero tu compañía hizo que esa gran ciudad, la famosa Toronto se convirtiera tan solo en un pequeño e inofensivo bebe para mí, tan o casi similar a los tranquilos pueblos de valle como lo puede ser Ginebra donde se respira solo tranquilidad donde todo se puede hacer a pie, por favor tanto te quería que llegue a comparar a Ginebra Valle del Cauca con Toronto.
Cuando llegamos a lo que se denominaría una terminal en mi país, me cogiste la mano y me dijiste “ bueno ahora tenemos que pasar coger ese taxi que nos llevara al centro y hay empezaremos nuestro tour, te enseñare Toronto y te lo aseguro pasaremos un día fantástico” y como siempre todo lo que prometías lo cumplías, apenas puedo describir como me sentí y tratare de explicar mis sentimientos y que ustedes sientan con migo esto, a ver el corazón se me salía, esa sensación de cuando lo tienes en la boca que maluco que es eso pero es un inevitable síntoma del querer, señor bendito Dios mío apenas puedo recordar cómo me sudaban las manos, me daba asco saber que eran mías pero solo de saber que tu una de estas la llevabas cogida, me hacía sentir reconfortada, pero en medio de todo pude comprobar que te estaba empezando a querer con vida y corazón en un solo hecho y sabes cuál fue el sentirme intimidada y penosa al hablar contigo ,y bueno tengo que parar y reír acá debido a que es demasiado extraño que yo esté diciendo que sentía pena , y hago énfasis en esto porque siempre me he caracterizado por ser una persona habladora, extrovertida, que pregunta e indaga, en si una persona metida en todo, que se ríe duro, que disfruta cada momento como si fuera el ultimo, que digo lo que siento y que nada me aguanto, esa Gloria Aranda que todos conocen y conocemos en ese momento no existía estaba en descanso y en remplazo de ella estaba la tímida, callada que no opinaba, esa que intentaba darte gusto en todo lo que digieras y opinaras decía que si a todo, en fin me hubieras podido literalmente proponer matarnos y sin decirte nada hubiera accedido a tus deseos y ordenes pero saben ¿Por qué hubiera hecho todo lo que él hubiese querido? … no me imagino que no lo saben , pues permítanme darle respuesta a esto era solo por el hecho de estar con él a su lado sencillamente eso su presencia el poder escuchar y ver cerca de mí su presencia transformaba todo en algo perfecto, casi que me sentía protagonizar una historia de esas de Disney y no estoy exagerando.


Pero los dos decidimos que esta historia tan linda fuera lo mejor, decidimos hacerla inolvidable y no hicimos nada de lo que ustedes o algunos puedan imaginar no, porque con tigo se pude disfrutar hasta una pelea y nuestro día en esta ciudad no fue la excepción me acuerdo que estuvimos haciendo compras, almorzando, tomándonos fotos, conociendo como todo turista que sale por primera vez de su tierra y todo nos parecía novedoso, pero ahora que pienso no sé cómo sobrevivimos ese día, no sé si nos defendimos en una ciudad que no era nuestra idioma por instinto no sé si fue esto lo que me permitió entender todo lo que decían o me decían o fue sencillamente el hecho de querer volver esto inolvidable, no sé si fue el hecho de querer que tú me amaras y me recordaras tanto que ese día a diferencia de los muchos que estuve hablando ese idioma que me hizo llorar tantas veces, ese día en especial lo hable, lo entendí y lo disfrute como nunca no sé qué lo hizo, pero quiero creer que lo que me dio esa fuerza fue verte a mi lado, la necesidad de que me hablaras y de responderte de sentir que me entendías y de que sintieras que yo te comprendía, no sé como lo hice pero lo logre, sin embargo que creen todos ustedes que ya les conté lo más especial, pues permítanme decirles que acá viene lo más divino y por lo que nunca olvidare este día en Toronto
Todo sucedió cuando estuvimos en la tan famosa torre CN estaba impresionada y para hacerles un panorama de porque lo estaba permítanme decirles que ese edificio llamado Torre Colpatria en Bogotá ( creo y he escuchado es el más grande de Colombia ) con la cual todo nos quedamos impresionados, no era nada al lado de semejante gigante y fue dentro de ella que almorzamos, nos conocimos mejor, vimos el sol inmenso como nunca casi en sus mejores días y el más divino que no sé cuándo volveré a tener la oportunidad de ver en fin fue hay en un impulso loco de esos que te solían dar me dijiste “me gustas tanto y disfruto conocer Toronto en tu grata compañía” ,Dios mío me hele, se me bajo todo, me quede muda, perpleja hacia ti no podía modular, pero bueno en fin ese fue el empujón o lo bonito que hiciste para que esto algún día nuestra historia pudiera empezar y por supuesto convertimos esta ciudad y este sitio como el testigo de este sentimiento que cada día creció y se convirtió en el mejor día de mi vida.
Yo sé que de pronto extrañe contarles como era el bueno en pocas palabras lo puedo definir como: era de origen Árabe con 21 años su religión musulmana, de estatura 1.75 aproximadamente, ojos café fuerte, cejas pobladas, con las pestanas más hermosas que he podido ver en la vida, expresión pícara, sonrisa perfecta, con un color de dientes normal, barbado, acuerpado, y en fin no recuerdo más y si puede parecer muy chistoso pero es que yo solo me acuerdo de él y revivo son sus palabras y sus detalles hacia mí, ha y si de algo sirve para matar su curiosidad su nombre es Tamer.

UN GRAN PUERTO DE EUFORIA

C. J. A. T.

Esta no es una historia de abandono, si no de desesperación, soledad y supervivencia en un país lejano.
Todo comienza una mañana lluviosa, donde el sueño se apodera del cuerpo y no te deja levantar, era ya casi las diez de la mañana, mi ojos se abrían con el estruendo de una llamada y no se suponía que esta cambiara el curso de mi vida; una llamada de mis padres aclarando que me tenia que ir del país, no tenia nada que ver sobre una situación extrema, solo era una de esas llamadas que te despiertan y te hacen viajar. Inglaterra un país desconcertante mas aun lo piensas cuando esta sentado en el lobby de espera del aeropuerto y te pones a pensar en lo bueno que es haber aprendido ingles, sin embargo, la incertidumbre mientras ves el tiquete de avión y escuchas a los anunciantes llamando para el aborde de los vuelos te pone a pensar si es una buena idea.
Mi turno ha llegado a las tres y media en punto de abordar el avión, que suerte que haya conseguido un vuelo tan rápido pensaba ya que cuando había viajado antes los vuelos se reservaban con anterioridad para la disponibilidad de los cupos. Sin más espera miro a la aeromoza y le entrego el tiquete, una sonrisa de su parte y deseándome un buen vuelo como es acostumbrado me hace entrar en lo que yo llamo “el tubo”, que es la parte entre el edificio y la entrada al avión, donde los que abordan dicho vuelo caminan con tanta prisa sabiendo que al fin y al cabo a todos nos tocara esperar mas de 13 horas para llegar al destino.
Odio los vuelos que hacen transbordo Cali Bogotá, sigue Miami, Francia, tren hasta Lion otro vuelo hasta Manchester y otro avión hasta Liverpool; para mí todas las horas son iguales y todos los días también así que esperar no me importa. Lo que si me importa es esperar en el terminal a que alguien se aparezca a recogerme; van siendo mas de cinco horas de espera con una pequeña maleta, un celular que no funciona, un reloj loco y mi mente sin saber que hacer. El blanco de mi mente desaparece cuando veo una casa de cambio de moneda, me acerco a ella con los pocos dólares que tengo y la ilusión óptica de dólares a euros me dan la impresión de que ese pequeño montón que tenia se ha vuelto mas pequeño y mas fácil de ocultar por que cuando vienes de Colombia tienes tus resabios acerca del robo y la violencia, pero eso ahora no es importante por que lo único que tengo en mente es como voy hacer como pasar la noche.
Tras un par de horas divagando por la bellas calles donde la vida nocturna cobra fuerza, las luces de los bares son las pequeñas estrellas de la calle. Encuentro un pequeño hotel donde me puedo hospedar por lo menos un día. Un cuarto sencillo, una cama, una ventana, una lámpara, una silla, un refrigerador, uno de todo; no pensé que se tomaran tan en serio la expresión un cuarto para uno. Ese día no dormí mi cabeza daba vueltas sobre el futuro que es lo que mas preocupa pues allí es donde voy a vivir, ese tan inquietante que era mejor que se cayeran las paredes contra mi y no volverme a levantar pero eso no paso la calidez del sol que se colaba por un pequeño agujero de la ventana me levanta y me hace dar cuenta que es otro día en el que toca sobrevivir.
Pensé que siempre iba a tener la oscuridad tras mío, eso es lo que se piensa cuando estas mal y los pensamientos ahogan la realidad, pero no era el fin. Muy lejos ya del hotel me encuentro con un lugar bastante peculiar, era un bar y a las vez era un santuario para un grupo de personas que alaban al equipo que jugaba ese día, el Liverpool equipo local contra el Wigan un visitante bastante fuerte pero no obstante el Liverpool no perdía. Me sorprendió ver la euforia con la que ellos celebraban era algo único y yo me quería unir, me atrapó como te atrapa el amor y te deja como un bobo. Ese día conocí a Jhon Webber un londinense bastante normal, como de veinte años con la cabeza rapada y tatuajes en los brazos. Así transcurrieron los días ya me habían mandado dinero y me había mudado a un lugar que me tenían preparado cerca al estadio, un barrio tranquilo en esos días que no hay partidos pero la euforia que tenia no me dejaba escapar de ese lugar donde se reunían.
Jhon y Mark Elfel eran como los pastores del rebaño y ese día nos llevaron al estadio, nunca me imaginé que no seria al ver el partido, nos atravesamos por la calle sunderland and park que daba a la entrada sur del estadio, a la distancia se veía un grupo de personas como esperando a que algo sucediera, cuando de pronto todos salieron a correr de una manera sorprendente hacia donde estaban los otros, en la cercanía parecía una guerra, la sangre se podía ver desde donde estaba, no se si era que tenia un shock nervioso pero de pronto la rabia se apoderó de mi y me cole entre los cuerpos a defender a los míos. No se cuanto tiempo paso para que todos ya tuviéramos golpes y bocas rajadas, de un momento a otro sonaron las sirenas de los carros de policía que en Inglaterra se parecen mucho a las de las ambulancias entonces corrimos a escondernos, era lo mas sorprendente que había sentido en mi vida, la adrenalina se movía por todo mi cuerpo y no sentía mas que una libertad y desahogo de mi parte, podía observar todo mas claro y comencé a reírme, inesperadamente todos me siguieron con sus risas en ese pequeño callejón lleno de ratas muy parecidos a los del Bronx en Estados Unidos.
Así transcurrieron las horas, los meses, el año y no me cansaba de ese furor es tan adictivo como para algunos las drogas. El panorama se veía lo más normal ese día, todos nos preparábamos para ir a Londres a ver el clásico y esas ocho horas en tren valieron la pena, a la salida del juego nos preparábamos para un gran pelea cuando llegamos no encontramos a nadie y se nos hizo raro, escuchamos que unas ventanas se abrieron cuando un gran estruendo atemorizó a todos los que estaban en la calle, salimos a correr y cada vez mas estos disparos parecían mas cerca de mi, tenia tanto miedo que superaba el cansancio, las piernas corrían solas y me arrastraban por la calle lejos de los gritos y los tiros, no sabia que pensar ni que hacer y lo primero que se me vino a la mente es que no era ningún juego y estaba tan confundido con eso, que deje todo atrás y compre el primer vuelo que vi y me aleje de ese gran temor; deje amigos en esas calles, pero todos lo hicimos y nadie podía recriminar nada tampoco; todos entendimos las razones y no juzgamos lo que paso ese día.
Todavía me hablo con Jhon y con Mark y saben igual que yo, que algún día volveré y seguiremos siendo hooligans.

LA TRANSFORMACIÓN DE MI ABUELA

Por: L. C. C. M.

Era una mañana como cualquier otra hace más o menos 7 años, yo vivía con mi mama en casa de mis dos abuelos, ella se iba a trabajar todas las mañanas y en mi periodo de vacaciones todo el día permanecía en casa con ellos. Mi abuela siempre ha sido un amor de viejita, y le encantaba salir a dar vueltas después de bañarse. Ella todos los días hacia lo mismo; se levantaba, rezaba el rosario, hacia el desayuno para mi abuelo y para mi, dejaba el almuerzo haciendo, se bañaba y se sentaba a recibir el sol en el patio, después de eso, salía a verse Con sus amigas un rato. Esa mañana todo iba bien hasta que se sentó a tomar el sol, empecé a notar que se estaba quedando allí sentada más tiempo del que acostumbraba todos los días, y de pronto empecé anotar que estaba mirando a un punto fijo y no despegaba la mirada de allí. Un año antes de ese día, una de mis tías había viajado a España, y su partida nos había dado duro a todos, especialmente a ella, por ser su madre. De pronto después de permanecer sentada tanto tiempo y con la mirada prácticamente perdida, empezó a llamar su nombre, ella empezó a hablar sola, eso no era un comportamiento normal, ya empezaba a asustarme, rápido le dije a mi abuelo lo que estaba pasando y el también se asusto, nosotros le hablábamos y ella nos respondía entre dientes pero no nos miraba. Las horas pasaban y ella seguía así, nosotros no sabíamos que hacer, las cosas se estaban saliendo de control, y los dos solos no podíamos hacer nada. Mi abuelo en medio de sus desesperación llamo a la vecina del frente que era muy amiga de mi abuelita, ella llego y se sentó a conversar con ella, las cosas seguían igual, ella solo respondía, frases prácticamente sin sentido, esa vecina tenia dos hijos en Estados Unidos, y mi abuela le preguntó por ellos, y le dijo que ellos habían estado en la casa el día anterior, que los había visto muy lindos y alentados, y la señora solo le decía que si afirmando con la cabeza, eso era totalmente imposible, ya que sus hijos no venían a Colombia hace varios años. La desesperación mía y de mi abuelo, ya estaba mas avanzada, lo segundo que se nos ocurrió fue llamar a mi mamá y a mis otros tíos, que en ese momento estaban trabajando, primero llamamos a mi mamá, y yo en medio de lagrimas le contaba, estábamos muy asustados, mientras yo lloraba y hablaba mi abuelo me acariciaba la cabeza y me decía:- no llore mas, no llore mas, y que chistoso era verlo a él diciéndome eso, cuando el también estaba ahogado llorando.

Mi abuela prácticamente estaba yéndose poco a poco. El momento en el que mas nos asustamos es cuando ella empezó a sonreír y a decir que acababa de ver a su mama, que se había muerto muchísimos años atrás, y que después de verla a ella, había visto a su hermano, que también había fallecido algunos años antes. Estábamos desconcertados, no sabíamos qué estaba pasando, mi abuela solo seguía con la mirada perdida, hablando cosas sin sentido y empezando a ver a sus parientes muertos, los cuales según ella la estaban llamando. Según lo que decía ella estaba en una playa y eran más o menos las 6 de la tarde, y la marea estaba alta, ella decía que también veía a mi abuelo, y él era el que no la dejaba pasar porque su mama le insistía que empezara a caminar mar adentro. Ella empezó a describir a su mama. Decía que tenia un vestido blanco como tejido, y que tenia una luz en su cara, y que en el pelo tenia dos trenzas. Era bastante escalofriante ver como se asomaba hacia el pasillo y nos decía que ahí estaba durmiendo Argos, un perro negro, de raza doberman que habíamos tenido hace años y que ya estaba muerto, ella también lo estaba viendo a él. La primera en llegar fue mi mamá, ya eran mas o menos las dos de la tarde y mi abuela seguía en ese estado, no la reconoció, la saludo como si fuera cualquier otra persona, pero seguía sin fijar la mirada, con la mirada perdida, cuando llegó mi tía menor, ella al instante le pregunto por sus hijos, y mas nos asustamos, mi tía en ese entonces no tenia hijos, era algo rarísimo, mi abuela continuo hablando muchas cosas así, hasta que se quedo callada un largo periodo de tiempo y levantó la mirada y nos vio alrededor de ella y nos preguntó:
- qué pasa?,
Había estado en un transe extrañísimo que ni ella misma recordaba. Hablando con un medico nos dijo que prácticamente estaba sufriendo algún ataque o infarto, y que por alguna razón no había cruzado el mar al que su mamá la llamaba y seguía con nosotros. Siempre recordare ese día, como uno de los días más extraños de mi vida, y dándole gracias a Dios que no pasÓ nada mas grave.