miércoles, 4 de marzo de 2009

REPRESIÓN GRAFFITERA: ATACANDO EL DERECHO A LA LIBRE EXPRESIÓN

Por: Fabián Alejandro Montoya Caicedo1

Por mucho tiempo, el controvertido tema del graffiti ha sido objeto de discusiones, opiniones y criticas por parte de la actual sociedad contemporánea, quien ve esta actividad como algo censurable por diversas razones; como por ejemplo los lugares que se ven afectados debido a la gran diversidad de trazos que para un sector personal son en su mayoría amorfos (sin forma), y sin significado. Pero la gran problemática y la verdadera razón de los comentarios degradables de todo este rollo, recaen sobre quienes hacen esta práctica conocidos como Graffiteros que para una gran parte de esta aglomeración humana son personas desagradables, de bajo nivel intelectual, gente sin oficio que en vez de aportar ideas razonables y lógicas para seguir el desarrollo y la evolución, solo perjudican y opacan gran parte de la sociedad con sus actos rebeldes y dañinos.
Se dice que es tanta la inconformidad que han provocado los graffiteros que las mismas organizaciones sociales debaten ideas sobre la absolución de estos grupos urbanos por medio de la inhumana acción represiva, gesto de cobardía e intolerancia, con el cual, la sociedad se convence que de alguna manera se termina con la diversidad cultural.
Pero, cuando nos damos cuenta de la situación por la cual atraviesan no solo los graffiteros, sino también los grupos culturalmente identificables, se nos atraviesan por la cabeza, diversidad de preguntas que de alguna forma u otra buscamos que sean resueltas: ¿La represión es la solución mas viable para acabar con los graffiteros?, ¿Será que los graffiteros, al verse como un objetivo a eliminar, darán un paso al costado por voluntad propia?
Para debatir la verdadera situación de crisis por la que atraviesan los artistas callejeros y su constante acción de evadir al reprochable castigo represivo, echémosle un vistazo a los conceptos que dan origen a dicho conflicto.
Cuando todos nosotros escuchamos la palabra “graffiti”, inmediatamente se nos viene a la mente, una pared o un mural pintado o “rayado” con una imagen, una palabra o una frase. Pero cabe aclarar que éste no es el verdadero concepto de Graffiti. Brevemente decimos que el graffiti es un movimiento que ha trascendido enormemente en la humanidad, no solo por sus coloridos mensajes y atractivas maneras de elaboración, sino también porque es una manera de expresión donde se plasman situaciones cotidianas de un lugar o sector y sentimientos que necesitan ser liberados por parte de quien lo elabora, (de ahí parte el termino de: Graffitero).
La persona graffitera, o practicante de dicha expresión artística, ha sido por largo tiempo, objeto de criticas, opiniones y comentarios no solo por lo que hacen, sino también por su verdadera identidad. El verdadero origen del Graffitero viene de los sectores marginados de las ciudades, donde los factores socio-económicos no son los más deseables y por estas razones ajenas o personales, ven en el graffiti un medio donde expresar libremente sus pensamientos, sin que se agreda contra la integridad física y personal.
El artista callejero como también se puede conocer, ha aumentado su perfil, hasta tal punto de ser nombrado en la gran lista de grupos culturales, o también llamados Tribus Urbanas, caracterizados por tener pensamientos, ideas y comportamientos aislados de la sociedad, es decir, tienen sus propios rasgos y sus propios conceptos aplicables hacia ésta.
Pero no solamente por ser calificados de esta manera, que la sociedad los critica y los estigmatiza como personas que deberían de ser excluidas y desplazadas; también por los daños que producen en el bien ajeno y social.
La gente al ver las paredes o los murales de la cuidad, pintados con graffitis, conceptualmente se divide, pues ambos polos tienen sus propios puntos de vista y opiniones a cerca de dicha expresión personal:
La primera mitad de la sociedad, la cual se deja influenciar por el materialismo contemporáneo, califica al graffiti como una manera de rebeldía, de agresión simbólica al patrimonio cultural de una ciudad, e igualmente ven a los graffiteros como personas indeseables de poco interés, que afectan de una forma u otra, la igualdad de pensamiento a la que hemos llegado.
La otra mitad de la gente, esa mitad que deberíamos ser todos, la que deberíamos rescatar, conceptualiza el graffiti como una manera artística de expresar el libre desarrollo de la personalidad a la que cada ser humano tiene derecho, y al Graffitero como un individuo que resiste y busca a toda costa demostrar el verdadero sentido de la libre personalidad, esa que solo quedó impresa en los libros de Democracia.
Nos damos cuenta que toda persona tiene derecho a ser libre de expresión y a manifestarla; si vamos a nuestra Constitución Nacional la cual a la letra dice:
ARTICULO 13. “Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica. El Estado promoverá las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas en favor de grupos discriminados o marginados”.
ARTICULO 20. “Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación. Estos son libres y tienen responsabilidad social. Se garantiza el derecho a la rectificación en condiciones de equidad. No habrá censura.”
El graffiti siendo una manera de expresión personal y libertaria, va en decadencia debido a los reiterados rechazos sociales y como forma de acabar este fenómeno se llega a la desagradable represión.
Cuando hablamos de Represión, hacemos referencia a toda acción agresiva de manera física o verbal sobre un factor desencadenante de comportamientos opuestos a los comunes.
La mayor parte de la sociedad mira la represión como un camino correcto para acabar con todo grupo cultural, tribu urbana o aglomeración parecida a éstas. Normalmente los que mas sufren el peso de las agresiones represivas son en gran medida, los rockeros2 por sus comportamientos agresivos gracias a los factores musicales de géneros como el heavy metal3 y los barristas o integrantes de las conocidas barras bravas debido a sus revoltosas manifestaciones y actitudes, involucradas hacia factores extradeportivos. No ajenos a ellos, se encuentran los graffiteros.
Felipe Garcés*, en documental realizado a la barra de fútbol Barón Rojo Sur, nos habla sobre un factor desencadenante en las acciones represivas de las organizaciones sociales como lo es la Mismidad, y lo que ésta a su vez produce en dichas organizaciones y en dichos grupos culturales a los que integran los graffiteros: “uno de los conceptos dentro de la seguridad democrática, es la Mismidad que es la homogenización cultural a través de la seguridad, es decir, todo aquel que sea culturalmente diferente es el discrepante (el enemigo). Las medidas de seguridad van en contra del individuo que viene a “violentar” la sociedad. Todos los que alteran este orden, sea en su forma de vestir, de hablar o de comportarse”.
También nos dice: “…el proyecto de ley 179 y el proyecto de ley 040 son un ejemplo de esto, de cómo toda la gente que empieza a tener expresiones distintas, hay que empezarla a contrarrestar”.
Peter Sloterdijk4 en el libro El Desprecio de las Masas, hace un análisis del libro de Elías Canetti5 llamado Masa y Poder donde hacen referencia a los tipos de masas: La Masa Clásica que muere en los años 60`s con los Hippies, se decía que todas esas personas en el ámbito callejero y social son un problema, pues se comunicaban y actuaban entre sí, entonces era conveniente disolverla y La Masa Contemporánea que pretende ser disuelta de manera virtual, es decir, que se sienta entre muchos integrantes pero en realidad se encuentra solo, individualizado, con tal de evitar que estas masas se movilicen.
Por lo tanto, desconocemos la verdadera intención de la acción represiva: si ésta es utilizada para acabar con los graffiteros o si es aplicada para suprimir de raíz con el fenómeno del graffiti, pues cada vez son mas los casos en que la represión atenta contra la integridad de la persona.
Es verdaderamente incalificable, cómo las expresiones graffiteras, siendo elementos de libre expresión de la personalidad y a su vez, material artístico en potencia, están siendo opacadas por ésta sociedad, sean estigmatizando o agrediendo a las personas. Las organizaciones que las persiguen y las atacan, están destruyendo un derecho fundamental: El Derecho a la Libertad de Expresión.

1. Estudiante de Diseño de la Comunicación Gráfica de la Universidad Autónoma de Occidente
2. Seguidor del género musical Rock, derivado del Rock and Roll.
*. Estudiante de la Universidad del Valle, vocero y líder de la Barra Barón Rojo Sur del equipo de futbol América en la ciudad de Cali.
3. género musical evolucionado a partir del rock and roll y el hard rock caracterizado por ritmos potentes logrados mediante la utilización de guitarras distorsionadas, baterías con doble bombo o doble pedal, y bajos pronunciados.
4. (1947) catedrático de filosofía en la Hochschule für Gestaltung de Karlsruhe. Entre sus obras destaca Crítica de la razón cínica (1983), El árbol mágico: el nacimiento del psicoanálisis en el año 1875 (1985), Kopernikanische Mobilmachung und Ptolemäische Abrüstung (1986), El pensador en escena: sobre el materialismo de Nietzsche (1986), Zur Welt komen – Zur Sprache komen (1988), Eurotaoísmo: aportación a la crítica de la cinética política (1989), Versperechen auf Deutsch (1990), En el mismo barco: ensayo sobre la hiperpolítica (1993), Extrañamiento del mundo (1993), Selbstversuch (1996) y Sphären (I, 1998; II, 1999, III, 2004).
5. Escritor y pensador en lengua alemana, Premio Nobel de Literatura en 1981. Auto de fe, 1936. (Novela). Notas, 1948 (Aforismos) Masa y poder, 1960. (Ensayo antropológico). El otro proceso de Kafka, 1969. La conciencia de las palabras, 1975. El suplicio de las moscas, apuntes biográficos (1986-1992) 1992 La lengua absuelta, La antorcha al oído, El juego de ojos y Fiesta bajo las bombas, cuatro tomos autobiográficos.

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